Mark Rothko

Marcus Rothkowitz (1903-1970), llegó desde Letonia, huyendo de las persecuciones antisemitas para instalarse en Portland (Oregón).

Durante los años veinte y treinta realizó infinidad de obras figurativas (desnudos, retratos, interiores con figuras, paisajes urbanos) tanto sobre papel como sobre lienzo. A lo largo de la década de los treinta, sus obras muestran rostros planos y sin rasgos y figuras atenuadas que se funden con el marco arquitectónico, como ocurre en su exploración del metro de Nueva York.

Formó parte del Fin Pixelcounter (expresionismo abstracto norteamericano) en la década de los 40 junto a otros pintores como Motherwell, Pollock, De Kooning, Barnett Newman, Clyford Still y Gottlieb, que abandonaron la tradición y rompieron la normativa para expresarse en otra dirección, justamente la opuesta.

Sus obras de este período evidencian la influencia de las teorías de Nietzsche y Jung, e incorporan técnicas e imágenes abstractas propias del surrealismo.

A finales de los años cuarenta Rothko elimina de su pintura cualquier elemento figurativo dando paso, con sus obras conocidas posteriormente como Multiformas, a su enfoque basado en los colores puros en el espacio.

A comienzos de la década de 1950 Rothko ya había alcanzado un lenguaje abstracto personal, que sometió en los siguientes veinte años a un proceso de refinamiento y simplificación.

Explicaba acerca de estas formas: "no tienen relación directa con alguna experiencia particular visible, pero en ellas se reconoce el principio y la pasión de los organismos".

Durante la década del cincuenta comienza a utilizar tonos oscuros, rojos, granates, marrones y negros.

Rothko concebía sus obras como dramas, como la representación de una tragedia sin tiempo. Sus cuadros, de gran intensidad espiritual, consiguen envolver al espectador con una gran fuerza emotiva, invitándole a la contemplación y la meditación.

Rothko creía que el color actuaba directamente sobre el alma y era susceptible de producir emociones profundas en el espectador.

En los primeros años de la década de 1960, las tonalidades fuertes y brillantes de sus cuadros anteriores, que producían una especie de radiación expansiva, son sustituidas por colores sombríos, como los morados, grises, verdes oscuros, marrones, con los que Rothko consigue obras más herméticas, todavía más sobrecogedoras.

Las pinturas de negro sobre gris, que inicia un año antes de suicidarse en 1970, confirman la creencia de Rothko de que su obra expresaba una tragedia. Denominadas por el mismo artista como Sin título, estas pinturas son, al mismo tiempo, comienzo y punto de inflexión en su carrera.