Miquel Barceló

(1957) Dotado de una formidable fuerza creativa, su obra abarca desde inmensas telas y murales hasta esculturas de terracota y cerámica. Su pintura, incorpora numerosos referentes culturales, entre los que cabe destacar en una primera etapa el trasfondo mediterráneo, y a raíz de su estancia en Mali, iniciada en 1988, el paisaje y la forma de vida africanos; más recientemente ha introducido en su obra complejas e intelectualizadas reflexiones sobre el entorno privado del artista, como su taller o su biblioteca.

Viajó a París en 1974 donde descubrió la pintura de Paul Klee, Jean Dubuffet, y las obras del art brut que tendrían sobre él un impacto duradero. Ese mismo año comenzó a asistir a clases de dibujo y modelado en la Escuela de Artes Durante su etapa de formación descubrió los cuadros de Lucio Fontana, Mark Rothko, Jackson Pollock y Willem De Kooning, entre otros.

En 1976 participó en los happenings del grupo Taller Llunàtic, y con ellos realizó su primera exposición en Barcelona, en 1977. Más adelante experimentó con gruesas capas de pintura sobre lienzos que sometía a la intemperie, para provocar en ellos reacciones físicas y químicas espontáneas.

Su participación en la Bienal de Sâo Paulo (1981) y en la Documenta de Kassel VII (1982) lo proyectaron a la escena artística internacional en plena juventud.

Barceló ha vivido largas temporadas en Malí, país africano cuya luz, como la del Mediterráneo, ha dejado profundas huellas en su pintura.

En el año 2002 realizó una memorable ilustración de La Divina Comedia y en 2007 inauguró un extraordinario retablo cerámico en la catedral de Palma de Mallorca.

En noviembre de 2008 se presentó al público la decoración de la cúpula de la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones.

La pintura barroca, el art brut, el expresionismo abstracto norteamericano, el arte povera italiano, las obras de Joan Miró y Antoni Tàpies se cuentan entre las influencias que Barceló ha transfigurado en una formidable síntesis personal de índole neoexpresionista y de desbordante imaginación, de densa presencia matérica e inmensa riqueza plástica.